2 Bachillerato, Geografia

España en su contexto y diversidad regional

El presente tema, que abre o cierra el temario, trata de cuatro apartados:

  • 1. El proceso de organización político – administrativa de España.
  • 2. Las CC.AA. y las regiones.
  • 3. España en la U.E.
  • 4. Desequilibrios territoriales.

Por la Península Ibérica han pasado multitud de pueblos y civilizaciones. Hemos sido la Hispania romana, el Reino visigodo de Toledo, parte del Imperio Bizantino, la Al – Andalus musulmana (Emirato y Califato de Córdoba, Reinos de Taifas y Reino Nazarí de Granada, con unión y fragmentación), los reinos cristianos medievales (Asturias, León, Castilla, Aragón, Navarra), la Monarquía Hispánica (Casa de Austria),  y ya, con los Borbones, España tal y como la entendemos.

Este proceso histórico ha sido complejo y en cada época ha habido unas instituciones y unas leyes. En la Edad Media ya había cortes e instituciones políticas en Castilla, Aragón, Cataluña o Valencia. De hecho, la Generalitat de Cataluña tiene sus orígenes históricos en la Edad Media, concretamente en el reinado de Jaime I el Conquistador (siglo XIV). Y es que no podemos concebir a España como un país homogéneo, sino un país muy diverso y con una historia muy rica, donde hay que reconocer la pluralidad que, por suerte, tenemos. Siempre, claro, desde el respeto a todos los territorios.

En el siglo XIX, el nacionalismo surgió como una voz cultural, en primer instancia, y, después, política. Reclamaban la cultura, la lengua y los orígenes de un pueblo. No siempre, pero, en ocasiones, se llegó a expresar el nacionalismo como la superioridad de un pueblo frente a otro, y aquí sí que hubo conflicto. En nuestro país, podemos encontrar nacionalismo catalán, vasco, español (o castellano), mientras que el regionalismo se halla en Galicia, Asturias, Andalucía y otras regiones.

Durante la II República Española, regiones, como Cataluña, País Vasco y Galicia, obtuvieron el derecho a tener autonomía y sus instituciones. En Andalucía hubo votación, pero no todas las provincias quisieron dar el paso hacia la autonomía.

El golpe de Estado y la dictadura de Francisco Franco, significó la vuelta al centralismo. Con la restauración de la democracia, la Constitución de 1978 establece el derecho al acceso a la autonomía. Así, hoy, se habla de la España de las Autonomías, como el marco territorial que las españolas y los españoles nos hemos dado, con diálogo y con respeto a todas las regiones que componen nuestro país. Las tensiones entre CC.AA., siempre deben solucionarse en el marco de la democracia y la cooperación.

En un país tan heterogéneo como España es normal que surjan dificultades y tensiones, pero el respeto en el marco de la Constitución, de la democracia y del diálogo, nos permitirá solucionar los conflictos y salir fortalecidos/as.

La evolución histórica de nuestro país ha traído consigo una serie de desequilibrios territoriales. Los sectores y las inversiones económicas y la población, se concentran en puntos concretos del territorio. Existe una llamada “España vaciada“, que experimenta una progresiva despoblación y envejecimiento, donde cada vez hay menos inversiones públicas y privadas. Se cierran colegios y centros de salud, los/as ciudadanos/as pierden servicios, y ante la falta de trabajo, la juventud decide marcharse a las ciudades, con más oportunidades. Es el caso de Castilla y León o de Aragón, donde muchos pueblos corren el riesgo de desaparecer.

Hay desigualdad demográfica y política (menos o más inversiones, según el territorio), pero también económicas, siendo una de las más apreciables. Hay una España rica y próspera, con menos desempleo, en regiones con tradición industrial y que hoy han apostado en mayor medida por el I+D+i y por servicios de gran cualificación. Es el caso de Madrid, País Vasco, Navarra o Cataluña. Por el contrario, hay otra España, que, aunque está luchando por recortar la brecha económica y que ha alcanzado mayores cuotas de desarrollo, sigue arrastrando una desigualdad económica acuciante. Es el caso de Andalucía, Extremadura o Castilla – La Mancha.

La desigualdad, incluso, es perceptible a nivel de las propias CC.AA. Así, en Andalucía, ciudades como Málaga y Sevilla son, con diferencia, las más boyantes e innovadoras.

Por ello, y para combatir las desigualdades sociales, económicas y demográficas, España y la Unión Europea tienen programas y políticas. En este sentido, sobresalen las ayudas comunitarias, como el Fondos de Cohesión, que han permitido invertir en infraestructuras (AVE, colegios, hospitales, vivienda, etc.) y mejorar el nivel de vida.

VÍDEOS EXPLICATIVOS DEL TEMA:

I. EL PROCESO DE ORGANIZACIÓN POLÍTICO – ADMINISTRATIVA DE ESPAÑA

II. LAS CC.AA. y LAS REGIONES, y ESPAÑA EN LA UNIÓN EUROPEA 

III. DESEQUILIBRIOS REGIONALES 01

IV. DESEQUILIBRIOS REGIONALES 02

IMÁGENES DEL TEMA:

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